“Si algo puede fallar, fallará”. Esta ley de Murphy se aplicó hoy a cabalidad. Cuando salió humo blanco del Vaticano, sentí miedo en el estómago. Tal vez era lo que vulgarmente llamamos “intuición femenina” sabía que algo no olía bien en Dinamarca oops! en El Vaticano.
El Cardenal Joseph Ratzinger era proclamado el nuevo sucesor de Pedro ( ¿éste se revolcará en su tumba al igual que el malogrado Juan Pablo I?). El nombre elegido por el alemán de 78 años fue el de Benedicto XVI. En un principio pensé que era una broma, pero cuando llegaban los comentarios de compañeros caí en la realidad. Mi interioridad me decía.
Si Juan Pablo II era un papa conservador, pese a la imagen que le dio el 97% de la prensa local. ¿ Qué quedaba para Ratzinger?, multipliquemos por tres su falta de apertura, el odio hacia los ismos, además de su pasado nazi ( militó en la Juventud Hitleriana), es decir si el promedio del mundo está loco, ¿ Qué estaban pensando los 115 cardenales electores? Dejar a manos de un fundamentalista católico, ligado al Opus Dei el destino de 1.000 millones de católicos. Es el remedio peor que la enfermedad, que viene arrastrando la Iglesia en las últimas décadas.
Hasta los 12 apóstoles de Cristo sentirían impotencia de no poder cambiar las cosas.
2 commenti:
¿te gusta el fútbol? ajja oye, este tal Ratzinger es malo pero malo. Lo único que digo yo es que los católicos no cachan a su gente y le aplauden a cualquier cosa que aparezca por las ventanas proclamandose como su jefe espiritual. Bye
La pura y santa verdad Luis
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