Susan Mayer no es actriz, ni modelo, ni cantante ni intelectual famosa. Es más no existe. Existe en la ficción de las series norteamericanas. Me atrevo a decir que me parezco a ella. No en lo físico ni en su edad. No tengo sus cuarenta bien tenidos años, su cuerpo escultural ni soy madre. Tampoco soy ilustradora de libros, donde despliega toda su creatividad artística. Algo que realmente no tengo.
Pero donde sí yo me identifico con ella es en su torpeza, esa cualidad que está en el límite entre la risa, la pena y las ganas de decir ¡ qué estúpida por Dios! . Hoy se me cayó la mitad de la bebida al suelo en una sala gigante donde estaban cincuenta personas y resolví el entuerto gracias al confort que tenía en la mochila. Eso perfectamente le podría haber pasado a ella .
Con personajes como Susan a veces uno puede emputecerse porque estaría condenada al fracaso. Pero ¿ quién puede jactarse que lo hace todo bien? . A diferencia de Bree una de sus amigas, es lo que los medios de comunicación y los hombres quieren una dueña de casa que les haga de todo en las labores hogareñas. Además de no movérsele un pelo y estar de punta en blanco. Lo que no saben es que Bree y su familia se cae a pedazos por dentro. A diferencia de Susan que se cae a pedazos de a fuera, donde es mucho más fácil ponerse de pie.
2 commenti:
Me suena a Desperate Housewives??
Muy de moda esa serie, aunque nunca la he visto.
Que choro tu post.
buenisismo gustos.
Salu2.
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