De la falta de valoración y aceptación, surgen las personalidades inmaduras. Todas ellas tienen en común la inseguridad. Esta inseguridad tiene los siguientes rasgos:
- Sentimiento de inferioridad. Esto hace que las personas se comparen con los demás y que tiendan a ver lo negativo.
- Angustia y nerviosismo.
- Perfeccionismo.
- Rigidez. La inseguridad lleva a aprender pocas cosas y a hacerlas constantemente, porque es lo que cada persona domina. Esta conducta puede provocar conflictos con los demás, ya que los demás tienen otras formas de actuar o de pensar.
- Pesimismo: Miedo a equivocarse.
- Inseguridad que conduce a la duda y a la indecisión. Los inmaduros dependen siempre de alguien o de las innumerables metas que se van marcando.
- Obsesivos. Como estas personas “no pueden cometer fallos”, lo planean todo.
- Elevada autoexigencia.
- Extroversión. Las personas inseguras se vuelven hacia los demás, pero no se conocen.
- Baja tolerancia a la frustración. El más mínimo contratiempo les hunde.
- Inestabilidad de ánimo.
- Respuestas emocionales desmesuradas.
- Susceptibilidad.
Nessun commento:
Posta un commento